Desechables

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“Un periodista le preguntó a una pareja que tiene 65 años de casados: ¿Cómo se las arreglan para durar 65 años juntos? Y ella contesto: “Nacimos en una época en la que si algo se rompía se arreglaba, no se tiraba a la basura”.

Esta nota publicada en redes sociales esta 100% apegada a la realidad en cualquier sentido que lo queramos ver.

Desechables

Desechables

Vivimos en la época en que todo es desechable, todo es reemplazable de manera sumamente sencilla. Dicen las abuelas que antes compraban una licuadora y les duraba durante años, a menos que nosotros los nietos llegáramos a romper los vasos de vidrio. Hoy los vasos ni siquiera son de vidrio, son de plástico sumamente rompible, desechable, comprable sin problema en cualquier tienda departamental.

De la misma manera las relaciones personales se han vuelto más que desechables, cambiables, sin valor. Es tan sencillo ver debilitarse una relación e irse por el camino más sencillo: la separación. La falta de compromiso de nuestra sociedad para cualquier tema es lo que nos está llevando a la decadencia, a la falta de pertenencia, de continuidad. Las parejas de hoy pelean y se separan tan sencillo como ponerse y quitarse unos calcetines, es tan difícil pedir perdón, intentar conciliar que prefieren irse y dejar las cosas “por la paz”. Cuando la paz en realidad, comparada en este caso con una guerra, es una negociación de términos y acuerdos para que se termine la hostilidad de manera que se pueda convivir en las mejores condiciones.

Deshacer familias a diestra y siniestra es el pan nuestro de cada día. Hijos que son prácticamente “sorteados” para ver con quien se quedan, madre o padre, y que en el mejor de los casos tiene que ser mudados cada semana a las casas de los respectivos padres para que puedan convivir con ambos, sin darnos cuenta que esto en lugar de ayudar, perjudica la percepción del niño al no tener estabilidad. No estamos brindando un ambiente familiar a los niños que después tendrán ese pretexto para imitar lo mismo y seguir con esta cadena de irresponsabilidades.

Tan difícil resulta el aprender a llevar una buena relación, aprender a “pelear con clase”: sin ofensas, donde los hijos no se den cuenta, sin gritos, simplemente negociando, conciliando, intentando llegar a un acuerdo que beneficie la relación, que la fortalezca, que la mantenga. Estamos acostumbrados ahora a no tener complicaciones, a encontrar la solución sencilla en cualquier aspecto ya que contamos con un sinnúmero de opciones, y estas opciones también aplican en cuanto al “mercado de personas”. La competitividad en este sentido se ha vista diezmada ya que la oferta es mucha, por lo tanto podemos cambiar y cambiar de “producto” cada que nos plazca, acostumbrados o a sabiendas que esa próxima relación también puede ser sustituida en cualquier momento sin ningún remordimiento.

Quizá sea un tanto cruel enfocar este tema al aspecto de negocio, de compra venta, pero justamente ese es el problema: Se ha dejado de lado el sentimiento para llegar solamente a un contrato de compra-venta, a un enfoque de oferta y demanda, de intercambios comerciales: “Aun me sirves, sigo contigo; ya no me sirves, que te vaya bien”

Y quizá me dirán, ¿Ahora porque tocar el tema sentimental?, Es un cambio drástico de lo social o político.

Sin embargo sigue siendo parte de la problemática social, la insensibilización. No prestamos atención a detalles que consideramos normales y que terminan perjudicando a futuro a los que nos rodean. La familia y el amor son la base de nuestra sociedad. Mas en México, donde la familia es una tradición muy bien llevada. Y justo esto es lo que estamos devaluando, de aquí se generan el resto de los problemas que nos aquejan, de la falta de responsabilidad, de la falta de compromiso. De esa ceguera social que no nos deja avanzar, que no nos permite dejar una sociedad firme a nuestros hijos, una sociedad unida, fortalecida por los mejores valores.

¡La tarea es de todos!, ¿Te gusta ser cambiado/cambiada como si fueras un producto más?

¡Tu Decides!

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2 Respuestas a "Desechables"

  1. Martin Rojo  10 julio, 2013 en 16:27

    El tema es 100% directo a una realidad que cobra mas fracturas familiares cada día , considero que aun no todo esta perdido , retomar conceptos con bases firmes con la cultura practica y sana como lo hacían nuestro abuelos, que al final de muchas decisiones incorrectas terminamos diciendo CUANTA RAZÓN TENÍAN.

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    • Perla Díaz  10 julio, 2013 en 18:18

      Lamentablemente es muy cierto, no puedo entender en que parte de la generación se ha perdido por lo que tantas mujer soñaban, tener una familia… se perdió ese sueño por seguir “sueños materiales” que al momento te sirven, pero no se convierten en cosas que valgan la pena.
      Los sentimientos, la familia, hijo y tu pareja, no son desechable para las personas que tuvieron una muy buena educación en casa o para aquellos que desde pequeños entendieron que lo importante es ser humano.

      Responder

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