En el mundo, 708 millones de mujeres en edad laboral permanecen fuera del mercado de trabajo debido a responsabilidades de cuidados no remunerados. En México, estas actividades representaron el 24 por ciento del PIB durante 2024, pero las mujeres aportaron casi tres cuartas partes de ese valor.
Ciudad de México. Mientras millones de personas realizan sus actividades cotidianas, existe un trabajo que sostiene buena parte de la vida familiar y social, pero que pocas veces recibe reconocimiento económico: las labores domésticas y de cuidados. De acuerdo con ONU Mujeres, las mujeres dedican hasta tres veces más tiempo que los hombres a estas responsabilidades, una desigualdad que también limita sus oportunidades laborales, económicas y personales.
ONU Mujeres México puso sobre la mesa esta problemática en el marco del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, conmemorado este 29 de octubre, al destacar que a escala mundial 708 millones de mujeres en edad de trabajar están fuera del mercado laboral debido a responsabilidades de cuidados no remunerados.
La cifra equivale aproximadamente a toda la población de América Latina. En contraste, entre los hombres, la proporción de quienes se encuentran en esa situación es de apenas uno de cada 20.
Ante este panorama, el organismo de Naciones Unidas lanzó recientemente la campaña Son Cuidados, cuyo propósito es generar conciencia sobre la importancia de estas actividades y conseguir que la sociedad reconozca el trabajo que diariamente realizan millones de personas dentro y fuera de sus hogares.
ONU Mujeres destacó que cuidar no es una actividad secundaria, sino una labor fundamental para sostener la vida, garantizar el bienestar físico y emocional y permitir que otras personas puedan estudiar, trabajar, desarrollarse y participar en la sociedad.
En América Latina, las mujeres dedican hasta 43 horas semanales al cuidado del hogar
La desigualdad también queda reflejada en las cifras de América Latina y el Caribe.
De acuerdo con información de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), las mujeres destinan entre 22 y 43 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, dependiendo del país.
En el caso de los hombres, el tiempo dedicado a estas actividades oscila entre siete y 20 horas por semana.
Esta diferencia evidencia cómo las responsabilidades del hogar continúan distribuyéndose de manera desigual, dejando sobre las mujeres una mayor carga de trabajo que, en muchos casos, se suma a sus empleos remunerados y otras obligaciones.
En México, el valor económico de estas actividades también demuestra la importancia de este trabajo para el funcionamiento del país.
Durante 2024, las labores domésticas y de cuidados no remunerados representaron casi una cuarta parte de la riqueza nacional, equivalente al 24 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
Sin embargo, las mujeres fueron responsables de aportar el 72.6 por ciento de ese valor, lo que refleja la enorme participación femenina en actividades que, pese a su importancia económica y social, generalmente no reciben una remuneración.
Piden repartir las tareas de cuidado y dejar de considerarlas una obligación exclusiva de las mujeres
Ante esta situación, la titular de la Secretaría de las Mujeres, Laura Itzel Castillo Juárez, hizo un llamado a reconocer que las labores de cuidado son indispensables para la sociedad y que su responsabilidad debe compartirse de manera más equitativa.
A través de un videomensaje, señaló que cuidar significa sostener la vida y que es necesario reconocer el valor de estas actividades para evitar que continúen recayendo principalmente en las mujeres.
La funcionaria destacó la importancia de avanzar hacia una distribución más justa de estas responsabilidades, que en la mayoría de los casos no reciben remuneración económica.
También explicó que el Anexo 31 permite visibilizar la inversión destinada a las tareas de cuidado y representa un avance en la construcción de un Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados.
Castillo Juárez sostuvo que la sociedad debe asumir el compromiso de reconocer, reducir y redistribuir estas actividades, además de garantizar las condiciones necesarias para que todas las personas puedan ejercer su derecho al cuidado.
En ese contexto, la Secretaría de las Mujeres se sumó a la campaña de ONU Mujeres denominada Son Cuidados. El trabajo invisible que sostiene todo, que promueve el mensaje: “Reconoce. Reduce. Reparte”.
Advierten que la sobrecarga de cuidados también afecta la salud de las mujeres
La desigualdad en la distribución de las tareas domésticas no solamente representa un problema económico o laboral, también tiene consecuencias directas en la salud física y emocional de millones de mujeres.
La Red de Mujeres por la Salud (Remusa) hizo un llamado al Estado mexicano y a la sociedad para visibilizar, revalorizar y redistribuir las responsabilidades de cuidado, garantizando que tanto el derecho a cuidar como el de recibir cuidados se ejerzan en condiciones de dignidad, equidad y bienestar.
La organización advirtió que la acumulación de responsabilidades domésticas, especialmente cuando no existen descansos ni apoyos suficientes, puede provocar agotamiento extremo, dolor crónico y afectaciones a la salud mental.
Entre las consecuencias también se encuentran la ansiedad, la depresión y el abandono progresivo del autocuidado, así como dificultades para continuar con tratamientos médicos cuando las mujeres deben anteponer las necesidades de otras personas a las propias.
Valentina Ochoa, representante de Remusa, subrayó que las labores de cuidado no deben convertirse en un sacrificio que termine afectando la salud, la vida o las oportunidades económicas de quienes las realizan.
“Cuidar no debe costar la salud, la vida o las oportunidades económicas de las mujeres. El cuidado es un trabajo, un derecho humano y un pilar del bienestar social, no una obligación biológica ni un destino individual”, señaló.
La organización consideró que para cambiar esta realidad es indispensable establecer un Sistema Nacional de Cuidados con presupuesto suficiente y progresivo.
Esto implica destinar recursos públicos específicos para crear y fortalecer infraestructura accesible y de calidad, entre la que se contemplan estancias infantiles, centros de día para personas adultas mayores y espacios de atención especializada.
¿Qué actividades forman parte del trabajo de cuidados?
ONU Mujeres México explicó que los cuidados comprenden todas aquellas actividades destinadas a atender las necesidades físicas y emocionales de las personas durante las distintas etapas de su vida.
No se trata únicamente de atender a niñas y niños o acompañar a personas enfermas, sino también de realizar una serie de tareas cotidianas que permiten el funcionamiento de los hogares y el bienestar de las familias.
Entre estas actividades se encuentran:
Cuidar y atender a niñas, niños y adolescentes.
Preparar alimentos para los integrantes del hogar.
Limpiar y mantener ordenada la vivienda.
Acompañar y atender a personas adultas mayores.
Brindar apoyo a personas con discapacidad.
Proporcionar acompañamiento y apoyo emocional.
Atender las necesidades de otras personas que requieren asistencia.
El organismo recordó que el derecho al cuidado contempla tres dimensiones fundamentales: cuidar, recibir cuidados y ejercer el autocuidado.
Se trata de un derecho reconocido en instrumentos internacionales que debe garantizarse durante toda la vida, independientemente de la edad o las condiciones de cada persona.
El problema no es cuidar, sino que la responsabilidad recaiga principalmente en las mujeres
ONU Mujeres subrayó que las labores de cuidado son indispensables y no deben entenderse como un problema en sí mismas. La verdadera desigualdad radica en que estas responsabilidades continúen distribuyéndose de manera desproporcionada entre mujeres.
Esta situación afecta directamente su tiempo disponible, su bienestar y su autonomía económica, además de limitar sus posibilidades de desarrollo profesional y participación política.
Las cifras muestran que el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado representa una aportación fundamental para la economía y el funcionamiento de la sociedad, aunque buena parte de quienes lo realizan no reciben un salario ni cuentan con las condiciones necesarias para descansar o desarrollarse en otros ámbitos.
Por ello, la campaña Son Cuidados busca colocar el tema en la conversación pública y recordar que estas responsabilidades no deben recaer únicamente en las mujeres.
El llamado de ONU Mujeres es claro: reconocer el trabajo que sostiene la vida, reducir las cargas excesivas y repartir las responsabilidades de manera justa, para que cuidar no signifique renunciar a la salud, al empleo, al desarrollo personal o a las oportunidades de una vida digna.
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