noviembre 7, 2026
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UAM entra en paro por compra de autos Tesla para funcionarios

UAM entra en paro por compra de autos Tesla para funcionarios
UAM entra en paro por compra de autos Tesla para funcionarios

La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) enfrenta un paro indefinido en sus cinco unidades, luego de que estudiantes cuestionaran el uso de los recursos universitarios y la compra de vehículos eléctricos Tesla y Volvo para funcionarios, operación que tuvo un costo cercano a los cinco millones de pesos.

El conflicto comenzó el 20 de octubre en la Unidad Iztapalapa, a partir de inconformidades por el deterioro de las instalaciones. Posteriormente, se sumaron las unidades Xochimilco, Azcapotzalco y Cuajimalpa, hasta que este jueves Lerma, el último campus que mantenía actividades académicas, también suspendió labores.

Aunque las protestas surgieron por distintas necesidades de cada unidad, los estudiantes coinciden en cuestionar la distribución del presupuesto, ante la falta de becas, materiales, prácticas de campo y servicios básicos.

La adquisición de los automóviles terminó por intensificar el descontento. El rector general, Gustavo Pacheco López, reconoció que la compra representó un “agravio” para la comunidad e intentó responder al malestar anunciando la venta de los vehículos, con la intención de destinar los recursos obtenidos a becas.

Rector defiende la compra como estrategia ambiental

En una entrevista concedida a la estación de radio de la propia universidad, Pacheco López explicó que la adquisición de los vehículos respondió a una estrategia de transición energética.

De acuerdo con la institución, se compraron seis automóviles eléctricos de las marcas Tesla y Volvo, con un costo aproximado de 830 mil pesos por unidad. La UAM argumentó que la decisión se tomó ante el desgaste de su parque vehicular y que los precios estuvieron 6% por debajo del límite autorizado por la normativa vigente.

La universidad también sostuvo que los vehículos se utilizan exclusivamente para cumplir funciones institucionales.

El rector señaló que la decisión no debía centrarse en revisar el modelo o la marca de los automóviles, sino en un estudio que, según explicó, tomó en cuenta factores como mantenimiento, combustible, huella de carbono e impacto ambiental.

Sin embargo, la explicación no ha conseguido detener las inconformidades estudiantiles.

UAM reconoce problemas de infraestructura

Durante la entrevista, el rector reconoció que las protestas también responden al deterioro de las instalaciones, particularmente en la Unidad Iztapalapa.

Entre los problemas mencionó el estado de la biblioteca, que arrastra afectaciones desde el sismo de 2017, así como el desgaste de espacios deportivos, comedores y baños, algunos de los cuales permanecen cerrados o funcionan parcialmente y sin los insumos necesarios.

Pacheco López reconoció una “desconcentración administrativa” y aceptó que existen responsabilidades a nivel de la Rectoría General.

También informó que durante el último año se destinaron alrededor de 320 millones de pesos a la atención, mantenimiento y fortalecimiento de actividades en las distintas unidades. No obstante, admitió que esos recursos no han sido suficientes para resolver las necesidades de la comunidad.

Estudiantes denuncian abandono y falta de recursos

Dos alumnas de las licenciaturas de Comunicación Social y Psicología Social, de 24 y 27 años, respectivamente, quienes solicitaron mantener el anonimato, explicaron a EL PAÍS que el movimiento estudiantil responde a un problema más amplio que la compra de automóviles.

De acuerdo con su testimonio, las inconformidades incluyen falta de presupuesto, abandono institucional, desatención de la violencia machista y presunta protección a profesores señalados por conductas abusivas y violentas.

Las estudiantes consideran que la adquisición de los vehículos de lujo fue el detonante que terminó por unir diferentes demandas que ya existían en los campus.

Cada licenciatura, explicaron, prepara sus propios pliegos petitorios, en los que destacan la escasez de materiales y la falta de prácticas profesionales. Advirtieron que estas carencias afectan la preparación académica y pueden repercutir en la formación de los futuros profesionistas.

En la Unidad Xochimilco, la asamblea en la que se votó el paro reunió a aproximadamente 2 mil estudiantes, con un respaldo mayoritario a la suspensión de actividades, según relataron las alumnas.

También denunciaron situaciones de hostigamiento, burocracia y una actitud institucional que, desde su perspectiva, menosprecia las necesidades del alumnado. A ello sumaron críticas a la asignación de becas y a lo que consideran una contradicción entre la falta de recursos para estudiantes y los gastos destinados a funcionarios.

El regreso a clases todavía se ve lejano

Mientras el rector considera que la suspensión de actividades puede afectar las obras de construcción y mejoramiento que la propia comunidad exige, los estudiantes sostienen que el paro es consecuencia de la falta de respuestas a sus demandas.

La UAM cuenta con una matrícula activa de aproximadamente 61 mil estudiantes distribuidos en cinco unidades de Ciudad de México y su zona metropolitana.

Con los cinco campus en paro, la comunidad estudiantil considera que el regreso a clases todavía está lejos, mientras continúan las exigencias para mejorar las instalaciones, garantizar los recursos académicos y revisar el uso del presupuesto universitario.

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